¿Qué me pasa?

Las emociones forman parte de nuestra vida y son un elemento muy importante para poder entender nuestro entorno, comunicarnos con los demás, y autorregular las experiencias que quedan grabadas en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo.

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       tic-tac-toe-1777859_960_720Las emociones forman parte de nuestra vida y son un elemento muy importante para poder entender nuestro entorno, comunicarnos con los demás, y autorregular las experiencias que quedan grabadas en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo. Continue reading “¿Qué me pasa?”

“No pasa nada…”

¡No te preocupes, no pasa nada!, ¡no pasa nada, ya está!, ¡no pasa nada, no es para tanto!

¿Os suenan alguna de estas frases?, ¿es vuestra?, ¿es ese consuelo mágico que, a veces, enfada más que ayuda? Continue reading ““No pasa nada…””

Aprendiendo a querer bonito…

Hoy comencé el día con una frase de Frida Kahlo (1907-1954), pintora y poetisa mexicana.

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Fuente: http://www.pinterest.com

¿Qué os parece?

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ORIENTACIÓN FAMILIAR

Este mes de Febrero quiero compartir una de las novedades que voy a introducir en la consulta. Este mes de Febrero inauguro el Servicio de Orientación Familiar. Continue reading “ORIENTACIÓN FAMILIAR”

¿Jugamos?

14430783519dd40.jpgHoy vamos a jugar.

Os propongo un juego para los mayores que fueron niños, y para esos niños que dentro de un tiempo serán mayores.

Este juego se titula: “Un día me dijeron que…” Continue reading “¿Jugamos?”

“La Búsqueda”

Esta semana me adelanto al viernes, eligiendo este miércoles lluvioso para compartir con vosotros un trocito de mi historia. Algunos ya la habréis leído porque está en otro apartado de esta web, pero quería que formara parte de esas pequeñas versiones de mi, que cada semana garabateo entre líneas.

El título de “La búsqueda” surge del aprendizaje personal, al darme cuenta, de que sentirse perdido no era sinónimo de no avanzar, sino que la clave se encontraba en no dejar de tener ganas de buscar, de explorar nuevas vías y de caminar hacia delante (aunque a veces se diera algún paso hacia atrás).

Aquí os dejo mi relato. Espero que os guste…

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“Si quieres el arcoíris, tienes que enfrentar la lluvia”

Tengo un listado de “Ideas Geniales”, un pequeño tesoro que guardo y colecciono, con la esperanza de poder compartirlas cada semana aquí, en mi pequeño rincón. En esta ocasión, mis ojos se han detenido en una nota que decía “Bajo la misma estrella”. Seguramente muchos conozcáis este título por la novela de John Green, y otros, como fue mi caso, la hayáis descubierto por la adaptación cinematográfica,  que te llega al alma desde el primer minuto.

“Bajo la misma estrella” me sirve en este caso como trampolín para lanzarme a escribir un post que desde hace tiempo me rondaba la cabeza: la fortaleza del ser humano.

La vida, en numerosas ocasiones te pone trabas. Pueden venir en forma de enfermedad física y/o  emocional, una familia rota o no deseada, amores frustrados, sentimientos encontrados, un duelo inesperado, un fracaso o una decepción. Quizás la lista sea más larga de lo que nos gustaría y no es necesario enumerarlo todo para que cada pueda visualizar su piedra en el camino.

El caso, es que la mayoría de los humanos tenemos nuestra particular fortaleza para enfrentarnos a todo esto.

Fuente: Raquel Cuenca Nieto
Fuente: Raquel Cuenca Nieto

¿Por qué?. Los expertos lo llaman resiliencia, yo le llamo impulso para sobrevivir. También se habla de capacidad de superación o de resignación. En cualquier caso, somos capaces de volver a levantarnos y continuar.

Seguramente si nos preguntaran en tiempo presente, nunca creeríamos en la superación. Pensaríamos que quien nos está diciendo esto no tiene cordura o simplemente se le da bien decir bonitas palabras (pero no están en el pellejo de quién lo pasa). La gracia está en que el aprendizaje,  se obtiene con una mirada retrospectiva.

Sin embargo, los días pasan, y aunque pensábamos que no sería posible, al final uno sobrevive al dolor. Cogiendo el ejemplo de lo que me ha inspirado esta entrada, es increíble como incluso el sufrimiento puede llegar a unir a los protagonistas, hasta tal punto que pueden transformar en amor, lo que para el resto sólo es tristeza. Y lo consiguen, porque aunque sus cabezas (racionales y conscientes) sepan el desenlace, otra parte más intuitiva y emocional, manda un contramensaje: disfrutar de la vida (o, al menos, darle sentido).

El hecho es que la clave no está en el cómo, sino en el modo. Eso es lo que diferencia la fortaleza humana: el modo en que nos enfrentamos a las adversidades.

Esto nos lleva a una diferenciación entre los adjetivos “fuerte y débil” dentro de nuestra personalidad. Porque es común que nos atribuyamos, o califiquemos a quienes nos rodean, una forma de ser en base a estos dos adjetivos que van de la mano. Pasamos de uno a otro constantemente, y ese es el avance.

Encuentro, en muchas conversaciones, en muchos encuentros y reflexiones, un sentimiento de aversión hacia la debilidad. Como si Darwin tuviera razón y sólo el fuerte sobreviviera en estos tiempos donde ya no tenemos que cazar para sobrevivir. Las fortalezas y las debilidades se han convertido en otra cosa en el momento presente, y no es justo rechazar al débil sin, antes haberle echado una mano para que pueda crecer fuerte.

La mayoría de las veces, no nos sentimos fuertes, sino que aprendemos a ser fuertes. En otros momentos, no es que seamos débiles, sino que aún no es nuestro momento para superar el presente, estamos cogiendo impulso. Es algo dinámico, lo importante es no anclarse, sino estar atento al momento para poder elegir la superación.

Por eso, afortunadamente, nuestro MUNDO está en constante CONSTRUCCIÓN.

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“El termómetro de las Emociones”

¿Alguna vez has mentido sobre tu estado de ánimo?, ¿siempre respondes que estás bien cuando te preguntan?, ¿ a veces sientes que no eres capaz de decirle a quien tienes al lado que estás molesto por algo?. Pues sigue leyendo…

Oficialmente vivimos en el siglo de la Psicología Positiva. Es importante estar bien, sentirse optimista, enfrentarse a las tristezas del mundo con una sonrisa por montera. De hecho, yo  promuevo diariamente este mantra en mi trabajo, con mis pacientes,  con quién me rodea, en mis redes sociales y en mi mente…Evidentemente, si lo hago, es porque creo en ello y porque he experimentado los resultados desde diversas perspectivas.

Pero hay algo que me preocupa al respecto: la interpretación y medición de estos mensajes. Claro que hay que sonreír y sentirse plenos cada día y, por supuesto, que tenemos que sentir que la felicidad en nuestras experiencias vitales. Creo que pese a la adversidad, la vida es un camino de valoración y aprendizaje. Pero, hay veces donde esto no nos resulta tan accesible. Entonces, por ejemplo, uno puede preguntarse, ¿por qué tener que aparentar estar bien cuando no lo estoy?, llegando incluso a experimentar cierto vacío o ansiedad al sentirse excluido de la era del optimismo radical.

Fuente: Raquel Cuenca Nieto
Fuente: Raquel Cuenca Nieto

Muchas de nuestras emociones presentan polaridades. Al igual que la paleta de colores tiene colores fríos y cálidos, oscuros y claros, así como complementarios, considero que las emociones también tienen esa cualidad (otro día os hablaré de las teorías y clasificaciones de las emociones con más detenimiento).

La idea: el poder diferenciador. Si yo hoy me siento triste, quizás mañana al no sentirme igual pueda decir que estoy contento. Quizás, si hoy siento enfado por no conseguir lo que quiero, esto me ayude a sentir alegría cuando lo tenga.

El problema: el aprendizaje.  No nos enseñaron la paleta cromática completa de las emociones. Hay emociones evitadas, otras que nunca son nombradas y algunas exageradas y basadas en el fingimiento para con los demás. En el mejor de los casos, lo que ocurrió es que no nos enseñaron a tolerar las emociones llamadas negativas (tristeza, ira, frustación) y se las llamó dañinas. Mientras que, por otro lado, nos reforzaron todas las positivas (alegría, satisfacción, amor) como si estuvieran por encima del resto. Al cabo de los años, surgimos nosotros, intolerantes al dolor, a la tristeza y a las adversidades de la vida. Nos ahogamos y escondemos el círculo de la negatividad o, por contra, lo explotamos hasta sentirnos víctimas en un callejón sin salida.

La conclusión: una necesidad de cambio. Propongo usar un  termómetro para medir las emociones.

Fuente: Raquel Cuenca Nieto
Fuente: Raquel Cuenca Nieto

Imaginad un termómetro que midiera como os sentís cada día. Pensad cada día o contadle a quien tenéis al lado, con qué temperatura os habéis levantado, o cuantos grados habéis subido o bajado cada día: “Hoy estoy menos cero en tristeza”, “Ayer subí 5 grados al enfado”, “ Mañana se prevén 20 grados de sentirme con confianza”…Puede que resulte absurdo o artificial, pero estaréis haciendo un ejercicio de identificación emocional propio. No estoy hablando de cuantificar las emociones, simplemente estoy proponiendo que nos demos cuenta de que todas existen.

Nota. Este termómetro sólo es una metáfora, y es totalmente inventado por la autora. La idea es que cada uno cree el suyo de manera personalizada. 

Más absurdo es herir a quien tenemos al lado descargando nuestro enfado porque no lo hemos identificado a tiempo. O más absurdo es sentir que a quien quieres, le pasa algo y no te lo puede contar porque se siente incapaz de ello. ¿Qué pensáis cuando alguien no quiere compartir una mala noticia por sentirse una pesada carga y se aísla de su entorno?. Imaginad como crece el sufrimiento cuando uno no sabe a quién acudir porque si cuenta sus problemas los de alrededor pensarán que “genera malas sensaciones”.

EMOCIONES. Existen, se complementan y forman parte de nosotros. Son positivas y negativas (incluso las hay neutras también). Este es el primer paso. Después llegará su manejo, su modulación y su integración dentro de nuestra llamada Inteligencia Emocional.

Nuestro trabajo tiene por objetivo, no renegar nunca de lo que hace que nuestro corazón bombeé sangre cada día. La meta podemos marcarla en alcanzar los grados superiores en nuestro termómetro. Pero si un día viene el frío, no pasa nada, porque puede que el que está al lado vuestro os preste una bufanda.

Hoy os deja estas líneas una psicóloga que estaría encantada de prestaros este peculiar termómetro emocional. Una psicóloga que se ha dado cuenta, de que aunque a veces llueva, también sale el sol. Una psicóloga que os anima a sonreír cada día, pero que también os quiere dejar su apoyo en aquellos días que la sonrisa solo está de medio lado.

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¡¡¡La fórmula de la FELICIDAD!!!

En mi anterior entrada os pedí vuestra colaboración porque me apetecía escribir sobre ese gran tema. Ese valor que PLATÓN ya idealizó en sus tiempos, y sobre el cual siempre podría generarse un debate largo y extenso.

Sonja Lyubomirsky es profesora de psicología de la Universidad de California (Riverside) y es un artículo escrito por ella, el causante de mi inspiración de este post.

Un día, en mis tiempos de opositora, leí algo similar a esto que yo transcribo de forma no literal:

FELICIDAD= 50% Factor Genético + 40% Actividad propia/Autocontrol + 10% Circunstancias/Entorno

De repente, preguntas y más preguntas: ¡¡¡¿Dónde quedaba eso de que tu mundo dependía de ti?, ¿cuanta felicidad había en mi ADN?, ¿existen las transfusiones de felicidad?, ¿ qué puedo YO ante estas cifras?!!!

La_felicidad

Analicemos vuestras respuestas: el 60% de vosotros no dudó en marcar la opción de que  VUESTRA  felicidad dependía íntegramente de VOSOTROS, un tercio fue más precavido y apostó por un 50% a otros factores. Nadie apostó por menos en su visión de ser FELIZ.

Para los OPTIMISTAS, los datos no cambian: siempre podrán poner todo su 100% en perseguir la felicidad (independientemente de que las acciones de uno sean el 40% de la fórmula). Para aquellos que sienten que se les escapa un poquito eso de ser positivos, puede que una ligera desazón les invada el corazoncito, pero no os desaniméis, seguid leyendo…

NUNCA hay que quedarse con lo superficial…

Tras leer el estudio al completo, os anoto algunas reflexiones que me han gustado y que quiero compartir:

  • FUENTES DEL OPTIMISMO: son nuestras virtudes, nuestra motivación y actitud ante el día a día, el marcar objetivos realistas y la influencia de los  genes y el entorno (¿cuál es vuestra fuente más poderosa?)
  • LA FELICIDAD ES PUNTUAL: para poder disfrutarla, debemos mirarla desde lo novedoso, lo creativo o lo que hace que nuestra rutina sea distinta. Lo repetitivo hace que caigamos en la monotonía y la frustración de esa sensación un tanto vacía.
  • 40%: nuestras actividades voluntarias deben ser escogidas en relación con nuestra personalidad. (Somos ÚNICOS)
  • ESFUERZO: tanto para el inicio como para el mantenimiento de nuestras actividades.
  • SOMOS pensamiento, SOMOS comportamiento, SOMOS intención.

Desde este punto de vista, quizás la PERSPECTIVA es distinta. Quizás la determinación genética pueda ser una ayuda, pero el resultado total, sí que depende de NOSOTROS es una gran medida.

Pensad que el 40% es TODO vuestro, pensad que la FELICIDAD no es universal sino PERSONAL. No busquéis la felicidad en plagiar a otros, SED ÚNICOS, buscad vuestra DIFERENCIA. Todos tenemos un sello, todos somos CAPACES de ser felices.

No existen FÓRMULAS MAGISTRALES, no las busquéis. Usad la CREATIVIDAD y encontrad la fórmula que se ajuste a vuestro pequeño GRAN MUNDO.

¿Cuál es la vuestra? Logo

NOTA: para los que seáis más curiosetes, os dejo el enlace del artículo (ojo, en inglés):  factores de la felicidad y en relación a la autora
NOTA 2. Los datos recogidos no se corresponden con una traducción literal del artículo, sino es la interpretación propia de la autora del post.