“El termómetro de las Emociones”

¿Alguna vez has mentido sobre tu estado de ánimo?, ¿siempre respondes que estás bien cuando te preguntan?, ¿ a veces sientes que no eres capaz de decirle a quien tienes al lado que estás molesto por algo?. Pues sigue leyendo…

Oficialmente vivimos en el siglo de la Psicología Positiva. Es importante estar bien, sentirse optimista, enfrentarse a las tristezas del mundo con una sonrisa por montera. De hecho, yo  promuevo diariamente este mantra en mi trabajo, con mis pacientes,  con quién me rodea, en mis redes sociales y en mi mente…Evidentemente, si lo hago, es porque creo en ello y porque he experimentado los resultados desde diversas perspectivas.

Pero hay algo que me preocupa al respecto: la interpretación y medición de estos mensajes. Claro que hay que sonreír y sentirse plenos cada día y, por supuesto, que tenemos que sentir que la felicidad en nuestras experiencias vitales. Creo que pese a la adversidad, la vida es un camino de valoración y aprendizaje. Pero, hay veces donde esto no nos resulta tan accesible. Entonces, por ejemplo, uno puede preguntarse, ¿por qué tener que aparentar estar bien cuando no lo estoy?, llegando incluso a experimentar cierto vacío o ansiedad al sentirse excluido de la era del optimismo radical.

Fuente: Raquel Cuenca Nieto
Fuente: Raquel Cuenca Nieto

Muchas de nuestras emociones presentan polaridades. Al igual que la paleta de colores tiene colores fríos y cálidos, oscuros y claros, así como complementarios, considero que las emociones también tienen esa cualidad (otro día os hablaré de las teorías y clasificaciones de las emociones con más detenimiento).

La idea: el poder diferenciador. Si yo hoy me siento triste, quizás mañana al no sentirme igual pueda decir que estoy contento. Quizás, si hoy siento enfado por no conseguir lo que quiero, esto me ayude a sentir alegría cuando lo tenga.

El problema: el aprendizaje.  No nos enseñaron la paleta cromática completa de las emociones. Hay emociones evitadas, otras que nunca son nombradas y algunas exageradas y basadas en el fingimiento para con los demás. En el mejor de los casos, lo que ocurrió es que no nos enseñaron a tolerar las emociones llamadas negativas (tristeza, ira, frustación) y se las llamó dañinas. Mientras que, por otro lado, nos reforzaron todas las positivas (alegría, satisfacción, amor) como si estuvieran por encima del resto. Al cabo de los años, surgimos nosotros, intolerantes al dolor, a la tristeza y a las adversidades de la vida. Nos ahogamos y escondemos el círculo de la negatividad o, por contra, lo explotamos hasta sentirnos víctimas en un callejón sin salida.

La conclusión: una necesidad de cambio. Propongo usar un  termómetro para medir las emociones.

Fuente: Raquel Cuenca Nieto
Fuente: Raquel Cuenca Nieto

Imaginad un termómetro que midiera como os sentís cada día. Pensad cada día o contadle a quien tenéis al lado, con qué temperatura os habéis levantado, o cuantos grados habéis subido o bajado cada día: “Hoy estoy menos cero en tristeza”, “Ayer subí 5 grados al enfado”, “ Mañana se prevén 20 grados de sentirme con confianza”…Puede que resulte absurdo o artificial, pero estaréis haciendo un ejercicio de identificación emocional propio. No estoy hablando de cuantificar las emociones, simplemente estoy proponiendo que nos demos cuenta de que todas existen.

Nota. Este termómetro sólo es una metáfora, y es totalmente inventado por la autora. La idea es que cada uno cree el suyo de manera personalizada. 

Más absurdo es herir a quien tenemos al lado descargando nuestro enfado porque no lo hemos identificado a tiempo. O más absurdo es sentir que a quien quieres, le pasa algo y no te lo puede contar porque se siente incapaz de ello. ¿Qué pensáis cuando alguien no quiere compartir una mala noticia por sentirse una pesada carga y se aísla de su entorno?. Imaginad como crece el sufrimiento cuando uno no sabe a quién acudir porque si cuenta sus problemas los de alrededor pensarán que “genera malas sensaciones”.

EMOCIONES. Existen, se complementan y forman parte de nosotros. Son positivas y negativas (incluso las hay neutras también). Este es el primer paso. Después llegará su manejo, su modulación y su integración dentro de nuestra llamada Inteligencia Emocional.

Nuestro trabajo tiene por objetivo, no renegar nunca de lo que hace que nuestro corazón bombeé sangre cada día. La meta podemos marcarla en alcanzar los grados superiores en nuestro termómetro. Pero si un día viene el frío, no pasa nada, porque puede que el que está al lado vuestro os preste una bufanda.

Hoy os deja estas líneas una psicóloga que estaría encantada de prestaros este peculiar termómetro emocional. Una psicóloga que se ha dado cuenta, de que aunque a veces llueva, también sale el sol. Una psicóloga que os anima a sonreír cada día, pero que también os quiere dejar su apoyo en aquellos días que la sonrisa solo está de medio lado.

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TÚ eres GENIAL

Hoy mi entrada es más escueta en palabras. Hoy comparto un vídeo que una persona que cree en mi me ha prestado, y, por eso, se lo dedico (Gracias AMIGA).

Para algunos de VOSOTROS,  será una bella historia de amor. Otros lo sentiréis como  la demostración de que TODOS tenemos bellas cosas que escondemos por diferentes motivos. Pero, lo que espero es que, para todos,  estas imágenes sean un pedacito de vuestra PROPIA  historia.

No dejéis que el miedo al mundo no os permita demostrar que sois geniales, no esperéis a que alguien os recuerde que sois fabulosos. Simplemente mirad vuestro reflejo en el espejo, tenéis la capacidad de encontrar vuestra virtud, vuestra grandeza.

Hoy no hay mucho más que decir, simplemente es mejor SENTIR.

Porque… YOU ARE GREAT, TÚ ERES GENIAL.

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“Compartiendo una sonrisa”

Hoy me apetece compartir una SONRISA20140318_135929

Será una sonrisa especial, propia, verdadera y real.

Una sonrisa que se enfrente a lo que no nos gusta, a lo que nos hiere, a lo que nos pellizca por dentro.

Una sonrisa emotiva, con sentimiento. No una sonrisa cualquiera, es una de esas sonrisas que definen quien eres. Vas por la calle diciendo: ¡Eh, mirad todos!: esta es mi sonrisa…(es genial esa sensación, ¿verdad?)

Las hay de medio lado, de oreja o oreja, mostrando dientes o con carcajada incluida. Es cuestión de ELEGIR…

Pero si hasta los estudios nos dicen que hacemos ejercicio cuando sonreímos (movemos hasta 430 músculos al parecer según cuentan algunos expertos…).

Dejemos las palabras y vayamos a lo práctico: subo una comisura de la boca, subo la otra, et voilà: LO CONSEGUIMOS. No era tan difícil, ¿verdad?.

Muchos podréis pensar que os lo pongo muy difícil y que, en realidad, estoy hablando de una sonrisa lejana o complicada, que no es real o que parece idealizada. No es mi intención y vosotros decidís la versión de sonrisa de la que estoy hablando…

En realidad, esto mismo es lo que pasa con nuestra vida: podemos elegir el camino fácil o el camino menos fácil. Pero al final, en un momento u otro siempre nos quedará nuestra sonrisa (porque es nuestra y genuina, no lo olvidéis nunca).

Simplemente quería retomar mi blog compartiendo algo que nos ayuda a ver la vida con perspectiva.

Os animo a complicar menos la vida y COMPARTIR más SONRISAS.