Una gran lección…

En numerosas ocasiones, la vida no nos pone fácil el camino. Los obstáculos vienen dados, o incluso, nos empeñamos en poner  más dificultades delante de nuestros pies. Unas veces podemos elegir, otras no tanto. 11008387_841427132570441_6249573271127299690_n

Hoy os dejo un nuevo corto, también de Pixar, como ya he elegido en otras ocasiones. Puede que penséis que es un corto para niños, pero es un corto para todos.

Hoy no voy a contaros más cosas, prefiero que lo veáis y conectéis con vuestra emoción, con vuestro sentimiento, con vuestras vivencias. Momentos donde la dificultad os invadió, pero no os impidió cambiar la perspectiva y continuar.

Hoy me gustaría transmitiros mi emoción. ¡Cómo un dibujo me ha llegado tan adentro en tan poco minutos!. Es increíble sentir la belleza de la capacidad de superación y la cómo es posible poder disfrutar cuando uno cumple lo que más deseaba. Aquí os lo dejo:

Hoy os animo a compartir vuestras experiencias, aquellas que os hayan traído un recuerdo, después de ver a nuestro personaje particular.

Logo

Anuncios

“Si quieres el arcoíris, tienes que enfrentar la lluvia”

Tengo un listado de “Ideas Geniales”, un pequeño tesoro que guardo y colecciono, con la esperanza de poder compartirlas cada semana aquí, en mi pequeño rincón. En esta ocasión, mis ojos se han detenido en una nota que decía “Bajo la misma estrella”. Seguramente muchos conozcáis este título por la novela de John Green, y otros, como fue mi caso, la hayáis descubierto por la adaptación cinematográfica,  que te llega al alma desde el primer minuto.

“Bajo la misma estrella” me sirve en este caso como trampolín para lanzarme a escribir un post que desde hace tiempo me rondaba la cabeza: la fortaleza del ser humano.

La vida, en numerosas ocasiones te pone trabas. Pueden venir en forma de enfermedad física y/o  emocional, una familia rota o no deseada, amores frustrados, sentimientos encontrados, un duelo inesperado, un fracaso o una decepción. Quizás la lista sea más larga de lo que nos gustaría y no es necesario enumerarlo todo para que cada pueda visualizar su piedra en el camino.

El caso, es que la mayoría de los humanos tenemos nuestra particular fortaleza para enfrentarnos a todo esto.

Fuente: Raquel Cuenca Nieto
Fuente: Raquel Cuenca Nieto

¿Por qué?. Los expertos lo llaman resiliencia, yo le llamo impulso para sobrevivir. También se habla de capacidad de superación o de resignación. En cualquier caso, somos capaces de volver a levantarnos y continuar.

Seguramente si nos preguntaran en tiempo presente, nunca creeríamos en la superación. Pensaríamos que quien nos está diciendo esto no tiene cordura o simplemente se le da bien decir bonitas palabras (pero no están en el pellejo de quién lo pasa). La gracia está en que el aprendizaje,  se obtiene con una mirada retrospectiva.

Sin embargo, los días pasan, y aunque pensábamos que no sería posible, al final uno sobrevive al dolor. Cogiendo el ejemplo de lo que me ha inspirado esta entrada, es increíble como incluso el sufrimiento puede llegar a unir a los protagonistas, hasta tal punto que pueden transformar en amor, lo que para el resto sólo es tristeza. Y lo consiguen, porque aunque sus cabezas (racionales y conscientes) sepan el desenlace, otra parte más intuitiva y emocional, manda un contramensaje: disfrutar de la vida (o, al menos, darle sentido).

El hecho es que la clave no está en el cómo, sino en el modo. Eso es lo que diferencia la fortaleza humana: el modo en que nos enfrentamos a las adversidades.

Esto nos lleva a una diferenciación entre los adjetivos “fuerte y débil” dentro de nuestra personalidad. Porque es común que nos atribuyamos, o califiquemos a quienes nos rodean, una forma de ser en base a estos dos adjetivos que van de la mano. Pasamos de uno a otro constantemente, y ese es el avance.

Encuentro, en muchas conversaciones, en muchos encuentros y reflexiones, un sentimiento de aversión hacia la debilidad. Como si Darwin tuviera razón y sólo el fuerte sobreviviera en estos tiempos donde ya no tenemos que cazar para sobrevivir. Las fortalezas y las debilidades se han convertido en otra cosa en el momento presente, y no es justo rechazar al débil sin, antes haberle echado una mano para que pueda crecer fuerte.

La mayoría de las veces, no nos sentimos fuertes, sino que aprendemos a ser fuertes. En otros momentos, no es que seamos débiles, sino que aún no es nuestro momento para superar el presente, estamos cogiendo impulso. Es algo dinámico, lo importante es no anclarse, sino estar atento al momento para poder elegir la superación.

Por eso, afortunadamente, nuestro MUNDO está en constante CONSTRUCCIÓN.

Logo